Entrar o no entrar, Cristina propone la cuestión

Hola Dale,

¿Qué tal?

Desde hace tiempo tengo pendiente contarte como fue nuestra experiencia en la JTC (John Tracy clinic), para que así puedas compartirla con otras familias. 

Ahora es el momento en el que las familias han de decidir apuntarse o no, quizás sea oportuno exponer nuestra vivencia. 

Como decidió solicitar plaza:

Todo comienza en la habitación del Hospital Quiron de Madrid, la tarde del día posterior de la operación del doble implante coclear de la princesota. 

Al mismo tiempo que observábamos como Lucía se recuperaba por momentos de su intervención, salía en conversación la posibilidad de entrar en el programa de verano de la JTC

Como es normal, nos surgen muchas incertidumbres, que nos hacen dudar si el desembolso económico que supone el viajar a Los Ángeles. VALE LA PENA.

En primer lugar, Lucía estaba recién implantada, de la tarde anterior, ni siquiera conectada, con lo que en el hipotético caso de entrar en el programa de verano de la JTC, la princesota llevaría apenas tres meses conectada.

Pero por otro lado, si esperábamos al año siguiente, a este 2015 en el que nos encontramos, no teníamos claro si nos aceptarían a Lucía por la edad, puesto que ya habría cumplido los 5 añitos. 

Y el segundo problema, y no menos importante, Samuel, que haríamos con su hermano mellizo Samuel, con 4 años y medio no entra en el programa de hermanos de la JTC. Dejarle en España está fuera de las posibilidades y perder uno de los padres la oportunidad de asistir a las clases de la JTC por quedarse con Samuel tampoco es el objetivo.... ¿Cómo podíamos solucionar el problema?. 

Estábamos a 24 de enero y teníamos que tomar una decisión rápida, como otras muchas desde el diagnóstico de la hipoacusia profunda bilateral de la princesota a los casi 4 añitos de edad, y yo le plantee a mi marido: 

- Óscar, he decidido que voy a pedir que nos acepten en el curso de verano de la JTC, si entramos será porque tengamos que ir y si no, lo habremos intentado.-

Óscar me apoyó, y la familia también, así que ya no había excusa, en cuanto saliéramos del hospital, pediría la solicitud, la solicitud de ser aceptada más deseada de toda mi vida, una vez tomamos la decisión, sentíamos que era vital para nosotros y sobre todo para Lucía el poder asistir. 

Y así fue, solicite ser aceptados en el curso de verano de la JTC explicando toda nuestra situación y las ganas locas que teníamos de ser aceptados, pues o íbamos ese verano o nos quedaríamos fuera para siempre por la edad de la princesota. 

Pasaban los días y no contestaban, el plazo se terminaba, y yo paciente en formas, aunque cada día que pasaba era una desilusión, espere al día 14 para insistir en la necesidad en querer compartir esos días en la JTC con los profesionales y otras familias. 

Y por fin, el último día de plazo de respuesta por su parte para ser aceptados, el día 15, sobre las 22:00 horas milagrosamente entro un correo de la JTC, ¡pánico!!! Me daba abrirle, y..... ¡Estábamos aceptados!!!!!

Con el corazón en la mano os digo que en aquel momento nos tocó la mejor de las loterías!!!

Lo primero fue comunicárselo a la familia y amigos, hacer pagos y comprar vuelo.

La JTC nos ayudó muchísimo a buscar una buena opción para Samuel, que finalmente durante el horario de las clases del curso de verano, Samuel acudía a un colegio de preescolar muy cerquita y en el que estuvo fantásticamente bien acogido, él y su gran amigo Manex. 

El preparar el viaje a primera vista parece complicado, pero no lo es, la propia clínica JTC te ayuda y sobre todo te ayudan las estupendas familias que ya han estado antes, y se ofrecen a pasar toda la información que necesitas y mucho más. (Gracias Cristina y Miguel Ángel, gracias Telmo y Paz).

Pasan los meses y por fin llega el día del vuelo, como pasarán los niños tantas horas de avión?, nos perderemos para llegar a los apartamentos?..... Un montón de nervios de última hora.

Y por fin, estamos en Los Ángeles!, entonces todo comienza a rodar como si fuera el mejor de los sueños.

Como fue:

Una organización perfecta, un recibimiento increíble, un acogimiento maravilloso, en fin, todo perfecto.

Comienzan las clases para los padres, en las que aprendes mucho más de lo que esperabas, desde el primer día hasta el último, cualquiera de ellas es más interesante de lo que preveías. 

Después de comer las terapias de grupo, el primer día vas a lo desconocido incluso con algo de vergüenza, pero a partir de aquí estas deseando que llegue esa hora. El sentimiento que a mí me trasmitía era seguridad, por fin estabas rodeada de personas que entienden a la perfección como estas y cómo te sientes, hasta entonces no lo había sentido, por mucho que te apoye tu familia, no son padres en situación igual a la tuya, y las familias con las que estas compartiendo tus sentimientos más íntimos si lo son. 

De las terapias individuales, sólo puedo decir GRACIAS Mary Beth!.

Pero sobre todo y ante todo quiero destacar el trabajo que hacen con todos y cada uno de los niños que acuden a las clases del curso de verano, es algo mágico. Ojalá pudiéramos mudarnos a la West Adams Boulevard, o muy cerquita para matricular a la princesota durante todo su preescolar en esa clínica. 

Simplemente no se puede hacer mejor, esta cuidado hasta el último detalle de cómo trabajar con un niño con problemas auditivos. 

Mi hija con tan sólo tres meses de conexión y sin haber oído nunca antes, y con nada de restos auditivos, en la JTC aprendió que cuando alguien dice Lucía, la están nombrando a ella. 

No quiero terminar sin explicar que en cada ocasión que la clínica podía contar con Samuel para algún evento, lo hacía y de una manera muy elegante. 

Resumiendo aquellos maravillosos 15 días, la frase que para mí es la apropiada es: 

"¡Por supuesto que vale la pena ir a la JTC!"

No puede quedar por decir que conoces a familias estupendas, que se crean vínculos irrompibles,  amistades para toda la vida, experiencias inolvidables. 

Y aunque estéis muy lejos, nunca os olvidaremos a Angie, Lilian, Fernanda, Mary Beth, Betty y resto de equipo del curso de verano de la JTC

Término reconociendo que el empujón para tomar aquella decisión la tarde del 25 de Enero del 2014, me le dieron mis queridas Diana y Naira. 

Dale, te mando un abrazo, sinceró como a mi me gustan.

Cristina

Publicado en ESSAY.